CÓMO EVITAR LAS HUMEDADES EN NUESTRA VIVIENDA

Uno de los problemas que presentan las viviendas construidas en la segunda mitad del pasado siglo reside en la humedad. La explosión del mercado inmobiliario provocó que se construyera a toda velocidad, para abarcar la mayor cantidad de suelo urbanizable posible. Podemos decir que los promotores se lanzaron en busca de suelo edificable al igual que los llegados al antiguo oeste americano se lanzaban en búsqueda de tierras de conquistar.

No tardaron mucho en darse cuenta que respetar los estilos constructivos de la primera mitad del siglo XX solamente sería elaborar construcciones caras y desperdiciar material. Lo que importaba ahora era maximizar los beneficios, sin importar la apariencia estética de la construcción. Así que se empezaron a construir edificios empleando materiales baratos, para economizar costes al máximo. Pero vendiendo las viviendas mucho más caras que antes.

Y de ahí vienen los problemas; como la sensación de frío, de ruido y de humedad que se percibe en muchos hogares. Los constructores no se preocuparon en mantener la calidad en estas soluciones. De hecho, ni siquiera se pensaba en términos como aislamientos o eficiencia energética. Simplemente se pensaba en edificar cuatro paredes y ponerles un techo. Y salir para levantar la siguiente vivienda.

Si nos centramos únicamente en la humedad, vemos que la mayor parte de las quejas provienen de la condensación, que provoca la sensación de atmosfera cargada de frio que se detecta dentro de muchas habitaciones del inmueble, especialmente aquellas orientadas al norte y con poca o nula ventilación. Y esto origina verdaderamente un caldo de cultivo para la proliferación de ácaros y hongos, cuyas esporas se desprenden y son respiradas por personas alérgicas o asmáticas, incrementando sus problemas crónicos.

Afortunadamente hoy en día se ha tomado conciencia sobre esta problemática, y los modernos inmuebles están obligados a llevar un sistema de aislamiento térmico que cumpla los estándares de calidad para garantizar una buena calidad de vida al habitante.

Por ese motivo se obliga a dejar una cámara de aire en el cerramiento de fachadas en las que se colocan materiales que amortiguan los efectos de las inclemencias atmosféricas exteriores. Y a su vez, mantienen el calor generado por la calefacción y la vida cotidiana dentro del edificio.

Las humedades por condensación en una vivienda tienen solución. Y no es necesario gastar mucho dinero en solucionarlas. Debemos tener bien claro que el dinero que invirtamos en aislar luego regresará a nuestros bolsillos en forma de ahorros en nuestros gastos energéticos mensuales.

Por eso conviene ponerse en manos profesionales, no sirve poner simplemente colocar unas planchas aislantes en los muros del dormitorio. Hay que sabe lo que se hace. Porque existen muchos huecos por los que escapa el calor de casa y entra el calor de la calle. Y son zonas en las que jamás habrías pensado; como la instalación de las persianas, los pilares embebidos en el muro, o los cerramientos de puertas y ventanas.

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